Antes de escribir sobre lo que voy a escribir, quiero dar una pequeña actualización de mi presente, Me sigo llamando Nayi Sanhueza, ahora Tengo 23 años, sigo viviendo en Santiago de Chile. Sigo siendo seguidora de Jesús ,y como tal, quiero compartir contigo algunas
cosas que Dios me estuvo diciendo.
Era 29 de Abril cuando escribí este devocional, llevábamos más de un mes en cuarentena, ahora en Julio ya llevo varios meses con clases online (es un terrible sufrimiento algunas veces, algunos me entenderán.). El panorama no era muy alentador, y sigue siendo muy incierto. Cada día aumentan los contagios de Coronavirus, las muertes, los hospitales y clínicas están colapsadas.
Si ustedes son tan sensibles como yo, un panorama desalentador nos consume la alegría, sé que más de alguna vez nos hemos encontrado llorando quizás (bueno, yo soy super llorona),Y nos es muy difícil cambiar el “switch”, nos deprimimos naturalmente, a todos nos ha pasado en este tiempo (Y el que diga que no miente!), nos duele enterarnos de alguien que ha perdido el trabajo, que alguien que conocemos ha contraído el Covid o cualquier cosa así, esta pandemia ha traído cosas feas en demasiados ámbitos, y quiero afirmar que la verdad es que absorber tanta mala noticia cambia nuestro punto de vista de las cosas…
Mi papá trabaja en una clínica y cuando pasa en casa, él es feliz, se le olvida el mundo durante este período, Pero cuando se acerca el día de ir a trabajar, se deprime, es tan feo lo que ve, que no le dan ganas de enfrentarse a eso, llega sin energías y con el corazón destrozado.
Porque eso nos pasa cuando amamos, nos destroza el corazón ver el sufrimiento ajeno.
Pero quiero decirte que quizás en esta temporada, la humanidad esté sufriendo más de lo normal, pero en realidad, siempre ha sufrido
(piensa en que no es la primera pandemia en la historia de la humanidad)
Está bien ponernos en el lugar del otro, si llevamos esa empatía a la acción, es lo ideal
(y podría quedarme en las ideas bastante rato), pero para no estancarnos debemos cambiar nuestra manera de pensar, como dice en Romanos 12.
Salmos 121 dice “Alzaré mis ojos a los montes, ¿De dónde vendrá mi socorro?, Mi socorro viene de jehová, el que hizo los cielos y la tierra”
¿Dónde pone su mirada literalmente el salmista?
En la creación, que es la mayor muestra del poder, de la creatividad y de la Belleza de Dios.
Piensen por un momento todo lo que hay en la tierra, todos esos bellos paisajes, sus animales favoritos, cada cultura tan diferente, las montañas cuando llovía, la playita, los ríos, piensen en el cielo, en cada atardecer que amamos mirar, esos cuadros que pinta Dios durante el día, piensen en las estrellas y las constelaciones, la performance de la luna llena, el espacio exterior, las galaxias. Debemos ver la oportunidad en la belleza e inspirarnos, porque si lo piensan, hasta en el más grande dolor, Dios puso algo hermoso.
Por esto se titula “pon tu mirada en lo bello”.
La belleza tiene eternidad en su esencia, y Dios ha depositado eternidad en nuestros corazones…
¿Se han preguntado porque un paisaje hermoso nos da cierta sensación de plenitud y paz?
Pues ya lo saben, estamos deleitándonos en la eternidad. Cualquier persona que ve una novia, se pone automáticamente feliz, o como les hacía pensar más arriba en tanta cosa linda, el mundo puede estar en nuestra contra, pero contemplar el atardecer nos trae una paz indescriptible.
Al final la belleza es solo un elemento que ocupa, en este caso, el artista supremo, todo es un mensaje implícito que nos lleva al creador.
Pero… ¿Cómo podemos poner nuestra mirada ahí ¿no será contraproducente?.
No… pero si puede que tengas que tomar algunas decisiones.
La primera de ellas es
1) AVANZA
Pablo nos dice en Filipenses 3:12-13 :
“No quiero decir que ya llegué a la perfección en todo, sino que sigo adelante. Estoy tratando de alcanzar esa meta, pues esa es la razón por la cual Jesucristo me alcanzó a mí. Hermanos, no considero haber llegado ya a la meta, pero esto sí es lo que hago me olvido del pasado y me esfuerzo por alcanzar lo que está adelante.”
Probablemente estés pensando ¿pero cómo puedo avanzar?
A lo mejor hay áreas realmente estancadas en tu vida, y otras en las que estas avanzando.
No te sientas mal, cada uno tiene su propio ritmo, y Dios trabaja en procesos así que no sientas presión.
Pero si no estás haciendo nada por ello, si, preocúpate y procura comenzar a avanzar.
Fija pequeñas metas, Dios también es un Dios de detalles y celebra los pequeños logros.
2) ESPERA
“deja que Dios ordene tu camino
Y en él tan solo espera;
Le hallarás protector, Guía divino
Que te guarda hasta el fin de tu carrera”
Carlos Araujo
En Mateo 6:33 dice:
“Así que, primero busquen el reino de Dios y su justicia, y se les dará todo lo que necesitan”
Al poner la mirada en el Dios de la eternidad, encontramos la belleza de su esencia y nos deleitamos, nada parece ser más importante que Descubrir al creador, Él nos va revelando que pasos debemos dar, donde debemos ir.
Si nos dejamos cautivar por él, Dios pondrá las cosas en orden en nuestras vidas.
3) CONFÍA
Parece un poco repetitivo, pero llevémoslo a lo práctico:
Dios nos da herramientas, nos dió promesas, que si le das espacio a tu imaginación y las dibujas en tu mente pueden ser obras de arte magníficas que llenarán tu alma de paz y confianza.
Son promesas eternas.
Y te comparto una:
“El señor abrirá para ti su buen tesoro, los cielos, para dar lluvia A SU TIEMPO y para bendecir toda obra de tu mano.” Deuteronomio 28:12
Te reto a que puedas ser un buscador de promesas.
Son tesoros, cofres llenos de oro, para tu corazón.
¿Dios te ha dado una promesa?, ¿has hallado paz en alguna promesa en la biblia?
Si no es así, te animo a que hoy puedas ir a conversar con Dios y pídele que te dé una promesa, lee la biblia y seguramente allí la encontrarás.
Por último, antes de retirarme, Los desafío a que hagamos arte hoy,
llevemos las promesas de Dios lejos:
busca una, tu favorita, y has una bonita historia de Instagram, dibuja algo hoy y compártelo, inspírate y busca una alabanza que refleje esa promesa y envíasela a tus amigos, llenemos nuestras RRSS de esperanza, inspiremos a otros .
Sin más que decir, les deseo un precioso día. Y ¡vamos, anímense a hacer el desafío!

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